Dolor lumbar
Dolor lumbar
El dolor de espalda es uno de los problemas médicos más comunes y afecta, a 8 de cada 10 personas en algún momento de sus vidas, puede variar desde un dolor sordo, constante, hasta un dolor súbito e intenso.
El dolor de espalda agudo aparece repentinamente y suele durar algunos días o semanas. El dolor de espalda es crónico cuando dura más de seis semanas.
La mayoría de las personas con dolor lumbar mejoran al cabo de una o dos semanas y el 90 por ciento de estos episodios desaparecen en un período de ocho semanas.
La única dolencia de la humanidad que es más común que el dolor de espalda, es el resfrío.
El dolor lumbar provoca discapacidades en 5.4 millones de estadounidenses y representa un costo del orden de los $90 mil millones en gastos médicos y otros.
El diagnóstico del dolor lumbar se determina mediante un examen físico y un análisis del historial médico del paciente y rara vez requiere pruebas costosas o molestas.
La mayoría de los episodios de dolor de espalda se deben a trastornos mecánicos.
El dolor lumbar es, simplemente, dolor de espalda. Puede localizarse en la columna vertebral o extenderse hasta las piernas, por debajo de las rodillas (ciática).
En general, la mayoría de los episodios de dolor lumbar se deben a trastornos mecánicos asociados a un uso excesivo de la espalda y la columna, o bien a los cambios graduales relacionados con el envejecimiento.
Solo el 10 por ciento de los casos son producto de una enfermedad sistémica.
Los trastornos que afectan la parte inferior de la espalda pueden dividirse en mecánicos (90%) y sistémicos (10%).
Los trastornos mecánicos que pueden provocar dolor lumbar incluyen:
Esguinces a menudo relacionados con una actividad física continua, como palear nieve o hacer tareas de jardinería por un tiempo prolongado.
También se puede producir una lesión aguda cuando se realiza una tarea común adoptando una postura incorrecta.
Osteoartritis, producto del estrechamiento de los discos ubicados entre las vértebras de la columna. Las vértebras adyacentes desarrollan protuberancias óseas como respuesta a la presión cada vez mayor que se ejerce sobre ellas. Estas protuberancias pueden producir un dolor localizado en la parte baja de la espalda o en las piernas, como resultado del pinzamiento de un nervio.
Una hernia de disco puede causar un dolor de espalda relacionado con espasmos musculares, aunque es más común que produzca un gran dolor en las piernas como consecuencia del pellizcamiento del nervio lumbar en la parte baja de la espalda. El dolor que se extiende hasta las piernas se denomina ciática. Una hernia de disco puede provocar una pérdida de función del nervio, incluida la pérdida de reflejo, sensibilidad o fuerza muscular.
La estenosis espinal es un estrechamiento del canal o espacio que ocupa la médula espinal. Este estrechamiento tiene diversas causas, incluida la formación de protuberancias óseas alrededor de las articulaciones vertebrales, el engrosamiento de los ligamentos de la columna o el abultamiento de un disco. El canal, al hacerse más estrecho, ejerce presión sobre las raíces nerviosas, lo que provoca dolor, entumecimiento o debilitamiento de las piernas. El dolor aumenta al estar de pie y caminar y disminuye cuando se está sentado.
Hiperostosis esquelética difusa idiopática (HEDI), que se produce como consecuencia de un crecimiento óseo excesivo y puede afectar las vértebras desde el cuello hasta la parte baja de la espalda.
Los trastornos sistémicos que pueden provocar dolor de espalda incluyen espondilitis anquilosante, osteoporosis, tumores e infecciones espinales.
Por lo general, un examen físico y un análisis del historial médico del paciente bastan para diagnosticar dolor lumbar. En algunos casos, las personas que no responden al tratamiento inicial pueden someterse a pruebas radiográficas especiales, tales como resonancias magnéticas y tomografías computadas, para detectar complicaciones adicionales en los tejidos blandos, hernias de discos, estenosis espinal, tumores o lesiones nerviosas.
Las flexiones hacia delante ayudan a reducir el dolor lumbar que se puede presentar al ponerse de pie.
El dolor lumbar no debe interpretarse como una necesidad de reposo en cama. De hecho, el reposo debería ser mínimo. En lugar de esto, los pacientes deberían continuar sus actividades de todos los días.
Si bien se debe suspender el ejercicio excesivo hasta tanto disminuya el dolor, hay ejercicios que pueden ayudar a reducirlo. Éstos incluyen flexiones hacia delante para reducir el dolor al pararse y estiramientos hacia atrás para reducir el dolor al sentarse.
Cinco a diez minutos de masajes con hielo en el área afectada durante las 48 horas posteriores a la aparición del dolor pueden ayudar a aliviarlo, al igual que el calor, que relaja los músculos.
Se debe aplicar calor encasos de dolores que duran más de 48 horas.
La homeopatía puede sustituir al tratamiento con medicamentos anti inflamatorios que suelen ser recetados para aliviar el dolor de espalda, con esto, se elimina el riesgo de sufrir de los efectos colaterales que el tratamiento convencional puede provocar.
La masoterapia les ha resultado útil a las personas que padecen dolor muscular crónico y se sabe que la manipulación de la columna vertebral ha ayudado a pacientes con dolor lumbar localizado en la columna.
Sólo un porcentaje menor de las personas que padezcan dolor lumbar, en especial las que sufran dolores en las piernas a causa de hernias de disco intervertebral, estenosis espinal o tumores que afecten las estructuras de la columna, deberán someterse a una cirugía. La cirugía de reemplazo de disco se limita a un grupo muy reducido de personas que no presentan ninguna otra anormalidad aparte del deterioro discal.
En la mayoría de los casos, las personas que padecen dolor lumbar mejoran en un plazo de entre dos y seis semanas. El objetivo es minimizar la reaparición de episodios y, si bien un buen estado físico no siempre evita que éstos se produzcan, contribuirá a su desaparición.
Recomendaciones:
Si fuma, deje de hacerlo. El tabaquismo predispone al dolor lumbar.
Si tiene sobrepeso, póngase en forma. La obesidad no causa dolor lumbar, pero dificulta su desaparición (no se conoce ninguna dieta en particular que prevenga episodios de dolor lumbar).
En resumen, préstele atención a su cuerpo, haga ejercicio, coma bien y mantenga un estilo de vida saludable.