Una nueva investigación sugiere que los genes asociados con los ojos azules y el cabello rojo podrían hacer que las personas tengan un riesgo mayor de tener lunares o pecas en la niñez, que a menudo son precursores de melanoma, un cáncer de piel mortal, en un momento posterior de la vida.
Pero el hallazgo no sugiere, de ninguna manera, que no se pueda reducir el riesgo al evitar de manera prudente la luz del sol con rayos UV que provocan cáncer, sobre todo en la niñez, dijeron los investigadores.
"Creemos que si se pueden modificar las conductas relativas a la exposición solar en los niños, probablemente eso suponga una mejora en cuanto a su bienestar en un momento posterior de su vida con respecto al melanoma", dijo el investigador principal, Neil Box, profesor asistente en el departamento de dermatología de la Universidad de Colorado en Denver.
Para el estudio, el equipo de Box tomó muestras de ADN y recogió información sobre la exposición al sol de 477 niños blancos de 6 a 10 años de edad.