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Cualquiera puede ser un “influencer”

 

Lo que muchas veces comienza como una buena intención de ayudar a los demás y compartir su estilo de vida healthy, se transforma en una transacción monetaria.

Grandes marcas les pagan por anunciar productos “mágicos”, sin tomar en cuenta que pueden ser más dañinos para la salud que resultar beneficiosos.

Modas como gluten free, paleo o keto rondan las cuentas de Instagram, y sus influencers juran que les ha cambiado la vida. Preparar una comida es ahora un ritual, pero detrás del lente, existen serios problemas.

Se ha normalizado el tener un desorden alimenticio, haciéndolo pasar como un estilo de vida saludable.