Tomar una siesta en el trabajo podría ayudar a los empleados a ser más productivos, sugiere una investigación reciente.
Un estudio de la Universidad de Michigan encontró que las siestas cortas o los descansos largos durante el día podrían aliviar la frustración, ayudar a evitar la conducta impulsiva y aumentar la seguridad en el lugar de trabajo.
"Nuestros resultados sugieren que dormir la siesta podría ser una intervención beneficiosa para los individuos que tengan que mantenerse despiertos durante periodos largos, al mejorar la capacidad de perseverar en las tareas difíciles o frustrantes", señaló en un comunicado de prensa de la universidad la autora del estudio, Jennifer Goldschmied, estudiante doctoral del departamento de psicología.