La mayoría de los padres han recibido en algún momento la temida noticia de la escuela: ”hay epidemia de piojos”.
Los piojos no portan enfermedades ni indican que la crianza o el mantenimiento de su casa sean deficientes.
No se debería enviar a casa temprano a los niños si se descube que tienen piojos.
Estos insectos se mueven arrastrándose, y no pueden saltar ni volar. Así que, en la medida en que los profesores hagan que las cabezas de los niños se mantengan separadas, los piojos no deberían propagarse.
Ver liendres, o huevos de los piojos, a una distancia de unos 6 mm del cuero cabelludo sugiere que una persona tiene piojos, pero no confirma que haya una plaga. Si las liendres están a más de 6mm del cuero cabello es probable que se trate de una plaga antigua o que no haya piojos, sino caspa o suciedad.
Un estudio reciente reportó que los piojos en al menos la mitad de Estados Unidos han desarrollado una resistencia a los piretroides, un producto de tratamiento de venta libre.
También se pueden quitar los piojos usando un peine de púas finas o un tratamiento del pelo comercial.
Si se descubre que un miembro de la familia tiene piojos en la cabeza, se debería revisar a todos los demás miembros que vivan en la misma casa, según la Academia Americana de Pediatría.
No se recomienda el uso de pesticidas caseros, pero limpiar las fundas de las almohadas y tratar los cepillos de pelo con cerdas naturales son medidas razonables.
Además, enseñar a los niños a no compartir artículos personales, como los peines, los cepillos y los gorros puede ayudar a reducir el riesgo de tener piojos. Puede ser útil que los padres hagan revisiones de forma regular para la detección y el tratamiento de las plagas de piojos.