Cómo puede el pensamiento positivo transformar tu vida por completo
Pocas cosas definen la historia de una persona como el nivel de empoderamiento que se brinda a sí misma. Alguien dijo alguna vez que la vida es 90% actitud y 10% todo lo demás (principio 90-10). Esto quiere decir que el 90% de tu vida depende de cómo reaccionas a las situaciones que suceden dentro de ese 10%. En otras palabras: tú eres responsable del nivel de respuesta que le das a cada circunstancia que acontece a lo largo de tu caminar por el mundo.
Este cúmulo de respuestas positivas, incluso ante las situaciones más difíciles, va dejando una huella en tu cerebro, la cual, contribuye a que puedas vivir con los niveles más bajos de estrés posibles ante situaciones inesperadas o demandantes. Esto equivale a tener un organismo más saludable y menos propenso a enfermarse, entre muchos otros beneficios, como la paz interior, equilibrio emocional, relaciones más significativas y auténticas, etc.
Durante siglos, se ha logrado observar que las personas con una actitud positiva ante la vida tienen una mayor tendencia a poseer una salud más robusta y notable. En cambio, las personas tóxicas, neuróticas o con una actitud pesimista, tienden a enfermarse más y a tener más problemas en su entorno laboral, familiar y social.
Esto tiene una explicación muy simple: la REACCIÓN es mecánica, heredada, aprendida (ruta conocida, estrategia repetitiva que funcionó alguna vez a tus tres años para conseguir un dulce, pero ya no más). En cambio, la RESPUESTA es reflexionada previamente, coordinada, meditada y responsable (asumes un compromiso con tu expresión y comunicación, con tu palabra y tu forma de relacionarte con cada situación y persona).
¿Por dónde comenzar? 2 pilares para construir el auto empoderamiento:
1. Observa cada una de tus reacciones durante el día y determina cuáles acarrean siempre un estado de enojo, estrés o “mala vibra”. Ve convirtiendo una a una de tus reacciones, en una respuesta consciente y responsable (una respuesta también puede ser una NO REACCIÓN, silencio, observar, etc.)
2. No tomarse nada personal: Este ejercicio parece sencillo, pero puede resultar de los más difíciles de llevar acabo. Dimensiona correctamente lo que se te dice: aprende a detectar qué emociones te provocan ciertas personas y por qué. Se consciente de que tú eres responsable de cómo te vinculas con cada persona en tu vida y la forma en que reaccionas a cada una de sus conductas o expresiones. Aprende a no engancharte con cada situación que acontece en tu día a día. Ahorrarás mucha energía vital y tiempo.
Serás más feliz.