¿QUE ES EL ESTRÉS?

Para hablar de este estado tan común del ser humano moderno, tenemos que iniciar por su definición. Así pues, el estrés es la reacción de la mente y el cuerpo, a situaciones amenazantes o desafiantes en la vida del individuo. Estas situaciones son conocidas como estresores.
La reacción del organismo al estrés se lleva a cabo por etapas, cada una de las cuales tendrá sus signos y síntomas individuales.

  • Estado de Alarma
  • Estado de Resistencia
  • Estado de Agotamiento

Antes de iniciar con la descripción de cada una de las etapas, hablaré primero del estado de balance y equilibrio de las funciones físicas y mentales, que ocurre cuando no somos presa del estrés. A este estado se le llama de homeostasis.

Este estado de balance y equilibrio es logrado solamente gracias a la capacidad de adaptación del organismo y procura precisamente mantener la estabilidad de las funciones corporales aún a pesar de que el organismo sea sometido a situaciones extraordinarias.

La homeostasis se pierde desde la primera etapa de respuesta al estrés, que es el Estado de Alarma. Esta situación se inicia por la brusca liberación al torrente sanguíneo de una sustancia llamada adrenalina. Los efectos en el organismo, se ven de manera inmediata con una explosión de energía manifestada por taquicardia , taquipnea , aumento de flujo sanguíneo a los músculos preparándolos para acciones vigorosas, disminución del flujo sanguíneo en piel, que provoca palidez. Estas reacciones preparan al organismo para "Pelear o Huir", los cambios mentales que provoca la liberación de adrenalina, son básicamente el agudizar todos los sentidos para que seamos capaces de recibir mayor información del medio que nos rodea (estar mas alerta).

La segunda etapa de reacción es la del Estado de Resistencia. Como no siempre será correcto o posible "Pelear o Huir" de las situaciones que vivimos de manera cotidiana, especialmente cuando el estresor continúa, se entra en esta etapa de resistencia en la cual el organismo trata de recuperarse del estado de alarma, pero sin volver a alcanzar la homeostasis ya perdida. Esto provoca que el organismo continúe sus funciones, pero a un nivel mayor al normal, lo cual provocará un esfuerzo y por consiguiente un desgaste mayor para mantenerse activo en este nivel. Esta situación de esfuerzo sostenido, provoca cambios emocionales como la irritabilidad, una menor habilidad para manejar estresores adicionales y fatiga.

La Etapa de Agotamiento se alcanza cuando el estresor se ha mantenido por tiempo muy prolongado. Esto deja al organismo fatigado al extremo y sin la energía necesaria para combatir al estresor, haciendo más susceptible al organismo a desarrollar o contraer enfermedades, ya que las defensas naturales del mismo se ven francamente disminuídas.

Esto explica el porqué, en algunas ocasiones, los pacientes comentan con extrañeza, cómo luego de soportar por varios meses un estresor grande, una vez concluída la situación estresante, caen enfermos; y nos preguntan a los médicos ¿Cómo es que no caí enfermo cuando más trabajo o apuros tenía y, resulta que cuando ya todo pasó... ahora sí me enfermo? La respuesta, es que estaba pasando por la etapa de resistencia, y el caer enfermo, coincidió con la etapa de agotamiento de la energía corporal.

Sin embargo, no todos los estresores nos van a llevar por todas las 3 etapas de reacción. Habrá algunos que por pequeños o breves solamente exijan de nosotros un leve esfuerzo que deberá de resolver el problema en el corto plazo. En otras ocasiones, cuando la vida del individuo está plagada de situaciones estresantes, estos pequeños estresores pueden tener un efecto acumulativo y provocar a la larga un desenlace como el que esperaríamos observar en los casos de grandes y prolongados estresores. El hecho de vivir en ciudades grandes, es por si mismo, un estresor importante, ya que uno vive con prisa, por que hay que viajar grandes distancias entre el hogar y el trabajo o la escuela, porque en este viaje se enfrenta a intenso tráfico, conductores imprudentes o descorteses, contaminación ambiental, auditiva, en fin.., una cantidad innumerable de estresores que podremos manejar de manera adecuada con algunos tips como los que a continuación le voy a mencionar:

¿Cómo puedo manejar mejor el estrés cotidiano?

Lo primero: tener buenos hábitos higiénico-dietéticos, es decir, una alimentación balanceada, descansar adecuadamente, no abusar de las sustancias estimulantes como la cafeína o el tabaco, ejercitarse de manera frecuente, y darse un tiempo para relajarse con alguna actividad que le sea recreativa o edificante. Esto es muy importante porque actúa de dos maneras diferentes: a nivel preventivo, porque cumpliendo con estos puntos básicos, será mas difícil que se caiga en una situación de estrés grande o muy prolongado y por otra parte actúa también a nivel resolutivo. Si tenemos ya un estrés importante, lo manejaremos de manera mas adecuada si nuestro organismo se encuentra en buenas condiciones tanto físicas como psicológicas.

El conocerse a sí mismo, para poder identificar los signos y síntomas que pudieran significar que se está estresando, es tan importante como el cuidarse a si mismo, ya que el autoconocimiento, aunado a los buenos hábitos higiénico dietéticos son las herramientas que tenemos para no caer en estos estados que pudieran desencadenar trastornos de nuestra salud.

¿Cuáles son los signos y síntomas del estrés?

FISICOS

  • Tensión muscular sobretodo en el área del cuello y hacia los hombros, siguiendo el trayecto de los músculos trapecios
  • Cefalea / Jaqueca con localización occipital (la nuca). Provocada por la tensión de los músculos de la parte posterior del cuello
  • Malestar estomacal con una leve, pero molesta sensación de indisposición para alimentarse.
  • Sequedad de boca o escasa salivación viscosa
  • Taquicardias que son el signo de que el corazón está latiendo más apresuradamente de lo normal (la frecuencia cardiaca normal es de 60 a 80 latidos por minuto en situación de reposo)
  • Sensación de falta de aire que le obliga a respirar profundamente en varias ocasiones o a suspirar de manera frecuente
  • Temblores principalmente en las manos, aunque puede presentarse otra variedad de temblores que son las fasiculaciones musculares involuntarias en áreas como los párpados, mejillas etc.


EMOCIONALES

  • Irritabilidad
  • Impaciencia va de la mano con la irritabilidad, y significa una menor capacidad para soportar y manejar esas pequeñas situaciones estresantes que se viven día a día
  • Nerviosismo que nos incapacite para realizar nuestras actividades de manera normal
  • Falta de concentración con incapacidad para realizar trabajos que requieran de toda la atención de la persona
  • Negativismo con una percepción de la vida en color "gris" perdiendo la capacidad de encontrar el lado favorable, positivo a las situaciones cotidianas
  • Falta de interés con disminución del deseo de realizar actividades que antes eran consideradas placenteras o entretenidas pudiendo incluso llegar a ser tan grande que desencadene una depresión


DE COMPORTAMIENTO

  • Trastornos del apetito, ya sea con apetito excesivo o con falta del mismo
  • Abuso de drogas principalmente las de tipo estimulante como la cafeína, y la nicotina. Aunque también puede ser abuso de drogas depresoras como el alcohol
  • Insomnio ya sea con dificultad para conciliar el sueño, con dificultad para mantenerlo o con la combinación de ambas
  • Ansiedad con ataques repentinos de "acelere" en los cuales quiere hacer mil cosas a la vez y termina por no concluir ninguna de ellas
  • Malas relaciones interpersonales teniendo dificultad para convivir con los demás de una manera armoniosa y tranquila

Esta es desde luego una lista muy general y no a todas las personas se les presentarán estos síntomas, además de que la intensidad y la frecuencia de los mismos es muy variable también. Esta es solo una guía que le ayude a reconocer en si mismo, cuáles son algunos de los signos y síntomas que con mayor frecuencia se presentan en los casos de estrés. El saber esta información, ayudará mucho a su médico homeópata a recetarle el medicamento más indicado para usted en particular, el medicamento que sea en verdad individualizado y único de su enfermedad y no sólo un medicamento genérico basado en el diagnóstico, talla y peso del paciente.

EL ESTRÉS Y LA ENFERMEDAD

Cuando el estrés es crónico y severo, puede provocar una serie de enfermedades llamadas Psicosomáticas por ser psico = de la mente somáticas = del cuerpo.

Desde hace años, ha sido comprobado científicamente que el estrés es una situación que disminuye la capacidad inmunológica del organismo, es decir, que baja las defensas del cuerpo. Un inadecuado funcionamiento del sistema inmune es causa de mayores riesgos de adquirir infecciones, ya sea virales, bacterianas, o micóticas, o que éstas, cuando se presenten, tiendan a hacerse crónicas.

El estrés está directamente relacionado a padecimientos como lo son la hipertensión, las migrañas, la gastritis, la colitis, algunas dermatosis como la psoriasis y el vitiligo , y las enfermedades cardiacas. Si bien, no está reconocido como primariamente causal de ellas, si es un factor definitivamente agravante de las mismas. Por esta situación, es especialmente importante el que se aprenda a reconocer los signos y síntomas iniciales del estrés y el aprender a manejarlos de manera adecuada.
Es bien sabido que todos los medicamentos alópatas cuyas indicaciones son relajantes, tranquilizantes menores, ansiolíticos etc. tienen una serie de efectos secundarios, entre los mas frecuentes es que causan al paciente un estado de letargia tanto física como mental y que esto en muchas ocasiones les impide continuar con su vida de manera normal. La otra cara de la moneda, son los medicamentos homeopáticos, que como ya es bien conocido están libres de efectos secundarios indeseables o perjudiciales al organismo. La respuesta al tratamiento bien indicado, será simplemente el que el paciente aprecie cómo sus reacciones al estrés comienzan a disminuir de manera gradual hasta que estos desaparecen por completo. Si se preguntan si el tratamiento es lento o rápido, la respuesta la dará el tiempo de evolución que el paciente tenga con su padecimiento. Ya que en casos crónicos, cualquier medicina, alópata u homeópata, química o biológica, artificial o natural, será lenta para restablecer o mejorar la salud del individuo, si es que acaso lo logra.

LAS DIFERENTES REACCIONES AL ESTRÉS

Así como todos tenemos un carácter y un temperamento que es producto de las influencias psicosociales y familiares y que se forja desde nuestra edad más temprana, también tenemos una manera única e individual de reaccionar ante las situaciones estresantes. Algunos tienen tendencias agresivas, otros adoptan actitudes de indiferencia, mientras que otros más, reaccionan conciliadoramente.

Hay dos tipos principales de personalidad que están muy bien definidos que son la Personalidad tipo A, propia de individuos agresivos, competitivos, que viven siempre apurados, con grandes deseos de éxito, con altas expectativas de sí mismos, que gustan de los retos y las situaciones que les hagan hacer su máximo esfuerzo. Les agrada sobresalir y ser tomados en cuenta como líderes en las diferentes circunstancias. Por otro lado, tienden a la frustración y al enojo cuando por alguna razón fallan en realizar los objetivos que se propusieron, sin importarles que éstos hayan sido muy altos. Las personas con una Personalidad tipo B, por el contrario no son de tipo tan competitivo, tienden a llevarse las cosas con más calma, no gustan de grandes retos, generalmente están en un estado de conformidad con lo que hacen sin plantearse nuevas metas y tienen la tendencia a "aburrirse de la vida", a tomar las cosas con desánimo y desesperanza. La ventaja es que sus tendencias estresantes son mucho menores que quienes tienen una personalidad tipo A.

Si bien, nadie posee puramente uno u otro tipo de personalidad, sino mas bien una combinación de ambos, es importante el conocer estos 2 tipos principales de personalidad para que al adquirir un mayor conocimiento de sí mismo, usted sea capaz de detectar y manejar de manera más adecuada todas las situaciones potencialmente estresantes que pueda llegar a experimentar a lo largo de su vida.

 

M.C.P. UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN, M.F.Hom.FACULTAD DE HOMEOPATÍA LONDRES, CERTIFICADO POR EL CONSEJO NACIONAL DE MÉDICINA GENERAL Y LA ACADEMIA DE MÉDICINA DE MÉXICO. ESCOBEDO SUR 122-C, CENTRO MONTERREY, C.P. 64000, MÉXCIO. 52(81) 8343-3196